Fue a un boliche en Tucumán, Argentina junto a un grupo de amigos. Quiso entrar, pero el personal de la puerta la detuvo y le preguntó si tenía invitación o si estaba en una lista. Ella respondió que no, pero que sus amigos ya habían ingresado abonando la entrada correspondiente. Pero no pudo entrar, tampoco pagando. Los hombres de seguridad de la puerta le dijeron que “no podés pasar por tu condición”. ¿Cuál era esa condición? Una pierna ortopédica.

Gimena Zelaya tiene 25 años y lleva esa prótesis que reemplaza la pierna que perdió tras ser atropellada por un policía, unos tres años atrás, en la rambla de Mar del Plata.

La chica dio a conocer el hecho mediante sus redes sociales, donde expresó que “por ser amputada no me dejaron pasar”. Le llovieron apoyos y fuertes críticas al boliche.

La Morocha Pub es un reconocido lugar en el vecino municipio de Yerba Buena. Los dueños se hicieron cargo, pidieron disculpas y aseguraron que no es política del lugar actuar así. “Dicen que el patovica no va a trabajar más ahí y me ofrecieron que charlemos. Quizás el patovica no tiene la culpa porque uno sabe que estas cosas vienen de arriba y siempre se corta por lo más fino. Yo le acepté las disculpas, pero les dije que iba a tomar las medidas legales que corresponden al caso”, contó Gimena.

Sebastián Alperovich, uno de los dueños junto a Sebastián Longo, aseguró que se hace “cargo de la situación” y que va a tomar “medidas luego de escuchar al personal que contraté. No puedo sacarle el mal momento a Gimena, pero le pido disculpas y les aseguro a todos que no es la esencia del lugar. En nuestras fotos pueden verse muchas personas con discapacidad disfrutando del pub”. Zelaya admitió que fue muchas veces al lugar y que nunca había tenido problemas para ingresar.

Después del accidente, la joven con mucho esfuerzo siguió su vida.

El 8 de febrero de 2016 la tragedia cruzó la vida de Gimena cuando caminaba junto a su novio por la rambla, a la altura del Cabo Corrientes: un auto chocó a otro que estaba estacionado, se subió a la vereda y la embistió.

Su pierna derecha quedó apretada entre el muro y el vehículo. Debido a las heridas tuvieron que amputarle la pierna a la altura de la rodilla. “Necesito ser más fuerte para seguir llevando esta vida. Siempre pienso que los cambios te dan una fuerte sacudida, pero que no se termina tu mundo ahí, sino que comienza uno nuevo. Uno aprende a valorar muchas cosas”, reflexionó la joven un par de años atrás en una entrevista con el diario tucumano La Gaceta.

Fuente: El Clarín

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