Una denuncia publicada en diario digital Crónio señala que algunos empresarios salvadoreños han dado a conocer que fueron extorsionados en 2017 con grandes sumas de dinero por personas del más alto nivel de la Fiscalía General de la República (FGR), amenazándolos con procesarlos por supuestas investigaciones en su contra.

De acuerdo a un empresario, que pidió el anonimato, brindó declaraciones a un periódico digital de cómo actuaba la fiscalía de ese entonces del ex fiscal general Douglas Meléndez. Según sus declaraciones, el ex fiscal general adjunto, Aquiles Parada, por intermedio de un ex fiscal y el abogado Ramón Avelar estaban exigiendo sumas de dinero importantes a empresarios y funcionarios públicos del país bajo la amenaza de dar trámite “express” a supuestos expedientes e investigaciones en contra de dichas personas.

Pedían el dinero para ayudarles a que no prosperaran los supuestos casos en su contra. “Siempre y cuando el presunto imputado estuviere dispuesto a pagar un honorario para evitar ser procesado”, relató.

El empresario señaló al ex fiscal Diego Balmore Escobar y al abogado Ramón Avelar como los encargados de contactarlo en diferentes ocasiones, en nombre del fiscal adjunto, y le informaban de que había expediente abierto por supuesta evasión fiscal que podría derivar en captura y condena penal.

“Yo soy un empresario mediano… y los dos mensajeros del Fiscal Adjunto me extorsionaron. Sin muchos tapujos me dieron a entender que o pagaba (el monto solicitado de la extorsión) o me meterían preso”, expresó.

El empresario confirma que pidió a sus extorsionistas ver el expediente de su supuesta investigación, y que si no ejercería su derecho de información y defensa. “La contestación que tuve fue la siguiente: Mira, si vos querés andar hurgando y moviendo las cosas adentro de la institución, lo que vas a lograr es complicar tu caso y el que a salir perjudicado serás vos porque nosotros estos casos que manejamos con el Fiscal Parada no los ingresamos al sistema de informática de la Fiscalía porque en físico se vuelve más fácil desparecerlos sin dejar ninguna huella”.

El empresario manifestó que durante los meses que duró el proceso de negociación con los extorsionistas tuvo un gran deterioro en su estado de ánimo y su salud.

“… yo no sabía a quién acudir si la instancia que normalmente uno acude ante dicha situación es la propia fiscalía, desde donde me estaban amedrentando… Pensé en un momento a acudir a la Policía. Yo soy un mediano empresario y no tengo influencias políticas como para accesar a magistrados o directores de la policía; busqué a un amigo que tiene un hermano que trabaja en la PNC”.

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