La organización independentista Euskadi Ta Askatasuna (ETA, País Vasco y Libertad) hizo público hoy un histórico comunicado en el que pide “perdón” a las víctimas de sus atentados, como preámbulo de su disolución definitiva en el primer fin de semana de mayo.

El pronunciamiento fue difundido esta madrugada por los periódicos vascos Gara y Berria, y provocó un aluvión de reacciones en el Estado español, encabezados por el gobierno del derechista Mariano Rajoy, que advirtió que estas palabras son el resultado del “triunfo del Estado de derecho con las armas de la democracia”.

ETA decretó el cese definitivo de la violencia en un también histórico comunicado del 20 de octubre de 2011. A partir de entonces tanto el grupo armado como el conjunto de la izquierda separatista vasca han ido dando pasos para la resolución definitiva del histórico conflicto y, al mismo tiempo, para sentar las bases de la reconciliación.

Entre los pasos dados destacan la entrega y localización de los arsenales secretos de ETA, su desarme definitivo, la desactivación de todos sus comandos y el paso que dará el primer fin de semana de mayo, que será su disolución definitiva bajo el amparo de un grupo de mediadores internacionales.

En el comunicado difundido hoy, pero fechado en el pasado 8 de abril, el grupo armado advierte: “ETA, organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional, quiere reconocer mediante esta declaración el daño que ha causado en el transcurso de su trayectoria armada, así como mostrar su compromiso con la superación definitiva de las consecuencias del conflicto y con la no repetición”.

La organización añadió: “En estas décadas se ha padecido mucho en nuestro pueblo: muertos, heridos, torturados, secuestrados o personas que se han visto obligadas a huir al extranjero. Un sufrimiento desmedido. ETA reconoce la responsabilidad directa que ha adquirido en ese dolor, y desea manifestar que nada de todo ello debió producirse jamás o que no debió prolongarse tanto en el tiempo, pues hace ya mucho que este conflicto político e histórico debía contar con una solución democrática justa. De hecho, el sufrimiento imperaba antes de que naciera ETA, y ha continuado después de que ETA haya abandonado la lucha armada. Las generaciones posteriores al bombardeo de Gernika heredamos aquella violencia y aquel lamento, y nos corresponde a nosotros y nosotras que las generaciones venideras recojan otro futuro”.

ETA, a la que se le atribuyen 856 víctimas mortales en sus casi seis décadas de existencia, afirmó: “Somos conscientes de que en este largo periodo de lucha armada hemos provocado mucho dolor, incluidos muchos daños que no tienen solución. Queremos mostrar respeto a los muertos, los heridos y las víctimas que han causado las acciones de ETA, en la medida que han resultado damnificados por el conflicto. Lo sentimos de veras.

“A consecuencia de errores o de decisiones erróneas, ETA ha provocado también víctimas que no tenían una participación directa en el conflicto, tanto en Euskal Herria como fuera de ella. Sabemos que, obligados por las necesidades de todo tipo de la lucha armada, nuestra actuación ha perjudicado a ciudadanos y ciudadanas sin responsabilidad alguna. También hemos provocado graves daños que no tienen vuelta atrás. A estas personas y a sus familiares les pedimos perdón. Estas palabras no solucionarán lo sucedido, ni mitigarán tanto dolor. Lo decimos con respeto, sin querer provocar de nuevo aflicción alguna”.

El comunicado de ETA continúa diciendo que “entendemos que muchos consideren y expresen que nuestra actuación ha sido inaceptable e injusta, y lo respetamos, pues a nadie se le puede forzar a decir lo que no piensa o siente. Para otros muchos también han sido totalmente injustas, pese a utilizar el disfraz de la ley, las acciones de las fuerzas del Estado y de las fuerzas autonomistas que han actuado conjuntamente, y tampoco esos ciudadanos y ciudadanas merecen ser humillados. De lo contrario, deberíamos interpretar que ha existido un daño justo que merece aplauso. ETA, en cambio, tiene otra posición: ojalá nada de eso hubiese ocurrido, ojalá la libertad y la paz hubiesen echado raíces en Euskal Herria hace mucho tiempo.

Nadie puede cambiar el pasado, pero una de las cosas más perjudiciales que se podría hacer ahora sería intentar desfigurarlo o ocultar determinados episodios. Reconozcamos todos la responsabilidad contraída y el daño causado. Pese a no tener ni el mismo punto de vista ni los mismos sentimientos, todos deberíamos reconocer, con respeto, el sufrimiento padecido por los demás. Eso es lo que quiere expresar ETA”.

En este sentido, el grupo armada lanza un último alegado por la reconciliación: “Precisamente de cara al futuro, la reconciliación es una de las tareas a llevar a cabo en Euskal Herria, algo que en su medida se está produciendo con honestidad entre la ciudadanía. Es un ejercicio necesario para conocer la verdad de modo constructivo, cerrar heridas y construir garantías para que ese sufrimiento no vuelva a suceder. Dando una solución democrática al conflicto político se podrá construir la paz y lograr la libertad en Euskal Herria. Para apagar definitivamente las llamas de Gernika”.

El gobierno español señaló que las palabras de ETA son “consecuencia de la fortaleza del Estado de derecho y del triunfo de la democracia frente al terror”. Además reconocen la novedad del mensaje y que “está bien que pida perdón”, pero que “lo debió haber hecho hace mucho tiempo”. Y añaden que el comunicado “no es más que otra consecuencia de la fortaleza del Estado de Derecho que ha vencido a ETA con las armas de la democracia”.

Información: La Jornada

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