El primer astronauta que pisará la Luna en el siglo XXI será un hombre o una mujer de Estados Unidos y viajará a bordo de una nave de la NASA, que despegará desde suelo estadounidense antes del año 2024.


Al estilo del histórico discurso que hizo el presidente Kennedy en los años 60, este es el nuevo compromiso que ha anunciado el “número 2” de la Casa Blanca, Mike Pence, al dirigirse al Consejo del Espacio, que celebró su última reunión esta madrugada (hora española) en el Centro Espacial de Huntsville, una ciudad situada en el estado de Alabama.
“La política de esta Administración es que Estados Unidos vuelva a enviar astronautas estadounidenses a la Luna dentro de los próximos cinco años”, ha confirmado Pence ante un auditorio formado por expertos en proyectos espaciales.


Nueva tecnología


Pero fue mucho más allá al anunciar que “la primera mujer y el próximo hombre en la Luna, ambos serán astronautas estadounidenses, lanzados por cohetes estadounidenses, desde suelo estadounidense”.


Y entre el auditorio que seguía el discurso de Mike Pence estaba también el astronauta Edwin “Buzz” Aldrin, el piloto del módulo lunar del Apolo 11, la primera misión que puso a un hombre en la Luna y que este año celebra su 50 aniversario.


Minutos después de este anuncio, el administrador de la NASA, Jim Bridenstine, escribió en Twitter “desafío aceptado”.
Según la NASA, este nuevo viaje tripulado a la Luna se realizará con “nuevas tecnologías y sistemas innovadores para explorar más ubicaciones en la superficie de lo que nunca se creyó posible”.


Primera estación lunar


Además, en una declaración, que lleva por título “Explorar la Luna a Marte, el máximo responsable de la NASA también asegura que, esta vez, Estados Unidos “se quedará en la Luna”. “Y luego usaremos lo que aprendamos para dar el siguiente gran salto: enviar astronautas a Marte”, añade.


Sin embargo, en la actualidad, el programa espacial de Estados Unidos pasa por su etapa más crítica, porque desde hace ocho años no dispone de ninguna nave espacial capaz de llevar astronautas (tras retirar los famosos Transbordadores Espaciales en el 2011) y depende de Rusia (su antigua competidora en la “carrera” espacial) para poder transportar a sus astronautas a la Estación Espacial Internacional.


Consciente de esta dependencia, el propio Donald Trump pidió, sólo tres meses después de asumir el cargo (en abril del año 2017), a la NASA acelerara sus planes de exploración espacial, cuya meta es enviar humanos a Marte en la década del 2030.

Fuente: Cadena SER

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