El Gobierno de México presentó este miércoles un detallado informe sobre el operativo en Culiacán del pasado 17 de octubre contra Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán, reconociendo errores y divulgando vídeos inéditos del momento de la captura fallida que detonó una ola de violencia.

La operación desató una violenta respuesta por parte del Cártel de Sinaloa, que evidenciaba una minuciosa estrategia por parte de la organización criminal: al menos se estima que participaron 300 sicarios, que atacaron a los efectivos militares y policiales. Murieron por lo menos ocho personas, cinco de ellas en el bando del clan narcotraficante. Finalmente, la organización logró la liberación del hijo del Chapo.

Entre los distintos vídeos que mostró el Gobierno este miércoles destaca el momento en el que las autoridades detienen a Ovidio Guzmán en un aparcamiento de Culiacán.

Previamente, antes de la llamada, una mujer que le acompañaba se mostró visiblemente nerviosa, pidiendo explicaciones a los miembros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Guardia Nacional.

Estos le piden que se tranquilice y le dicen que no son miembros de grupos criminales.

Según el titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, una media hora después del suceso del vídeo se informó al presidente, Andrés Manuel López Obrador, de lo que estaba ocurriendo.

Horas después, el hijo del líder del poderoso cártel de Sinaloa fue puesto en libertad a fin de evitar una posible masacre de civiles a manos de la organización criminal.

Ocho muertos, seis menos que los reportados inicialmente

De acuerdo con el “resumen de afectaciones” oficial, hubo ocho muertos: un civil, un miembro de la Guardia Nacional, un interno de un centro penitenciario de Culiacán (en el que se produjo un motín promovido por personas ligadas al cártel) y cinco agresores, además de 19 heridos; lo que disminuye la cifra de 14 fallecidos que anteriormente se había reportado.

Además, se escaparon una cincuentena de presos del penitenciario y dos oficiales y nueve soldados fueron secuestrados por los criminales y soltados en diferentes puntos de la ciudad tras la liberación del hijo de el Chapo.

Fuera de la ciudad, los sicarios establecieron retenes, donde secuestraron a un oficial y a un soldado que estaban fuera de servicio, además de atacar el puesto de vigilancia de una estación de ferrocarril en el que se llevaron a cuatro soldados que revisaban vagones.

Paralelamente, una caseta de peaje fue ocupada por cerca de 150 criminales que secuestraron a cuatro militares, y los sicarios rodearon varias bases de operaciones militares en Culiacán.

“Todo esto se desenvuelve en horas, estamos hablando de casi el inicio de una guerra que finaliza en cuatro o cinco horas. Querían que de inmediato se informara cuando estábamos atendiendo el problema”, afeó el mandatario. López Obrador explicó que para la prensa “lo más importantes es la nota”, pero para el Gobierno “lo más importante es el interés de los ciudadanos y la paz”.

Información: Univisión

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