Una vez más, China desdeñó el martes las críticas sobre la forma en que trata a los grupos étnicos musulmanes, al decir en la sede europea de Naciones Unidas que las denuncias de abusos de los derechos humanos por parte de algunos países eran “motivadas políticamente”.

Durante una revisión de la ONU al desempeño del país en materia de derechos humanos, China caracterizó a la región del extremo oeste de Xinjiang como un antiguo foco de extremismo que ha sido estabilizado gracias a “centros de capacitación” que ayudan a que la gente obtenga capacidades laborales.

Discrimina

Por su parte, algunos de los que estuvieron detenidos en dichos centros han descrito las instalaciones como campos de adoctrinamiento político, donde los uigures, kazajos y otras minorías musulmanas fueron obligadas a renunciar a sus creencias y jurar lealtad al gobernante Partido Comunista.

Anteriormente, la ONU había informado de reportes creíbles de que hasta un millón de personas están detenidas mediante esta forma de arresto extrajudicial.

Durante la evaluación del martes —que forma parte de un proceso de revisión periódico de cada estado miembro del Consejo de Derechos Humanos—, Estados Unidos, Japón y otros países exhortaron a Beijing para que aborde las crecientes preocupaciones sobre la forma en que traba a los musulmanes en Xinjiang.

El encargado de negocios de Estados Unidos, Mark Cassayre, exhortó a China a “liberar inmediatamente a cientos de miles, quizás millones, de individuos” detenidos arbitrariamente en la región. Los representantes de Canadá y del Reino Unido dijeron que la situación de los derechos humanos en China se ha “deteriorado”.

Fuente: El Diario de Coahuila

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